Este sombrero de ala ancha nace del corazón del campo huilense, donde manos artesanas transforman la fibra de pindo en elegancia tejida. El pindo, una palma silvestre de textura suave y resistente, es recolectado con cuidado, secado al sol y luego trenzado con técnicas heredadas de generación en generación.
Su diseño amplio no solo protege del sol, sino que también enmarca el rostro con un aire natural y sofisticado. Cada vuelta del tejido guarda la paciencia del trabajo manual y el respeto por la materia prima local.
Ligero, fresco y con un acabado limpio, este sombrero es ideal para quienes buscan estilo sin renunciar a la autenticidad. Una pieza que no solo viste, sino que también cuenta una historia de origen, territorio y tradición viva.
